Arriba el misterio de la tradicióna la hora señalada,
en la noche marcada
sobrevive la superstición
al desamparo de tecnologías e innovación.
Arden las hogueras,
crepitan al ritmo de un son:
Un hombre y el rito,
Un hombre y el mito.
Todo es igual que nunca.
El agua moja, pero apenas es liquido.
El aire silva, pero trae silabas en sus silbidos.
El fuego quema, pero es comedido.
Anegan extraños presentimientos
los que son receptivos.
Y la noche conspiradora,
custodio del misterio;
asiento del propósito,
deseos y sueños.
No importa que
San Juan sea mero entretenimiento.
San Juan es la idea, el símbolo;
la esperanza, de todo lo supremo.
Lo supremo a lo que aspiramos, por lo que soñamos, pero que a fin de cuentas no deja de ser una idea...y que vanas y efímeras son las ideas...cuando piensas demasiado en ellas desaparecen.
ResponderEliminarMe ha enantado la entrada, hermano.
La vida es tan efimera como una noche de magia...todo aparece y desaparece al son de un latido que busca el deseo, el misterio y el anonimato del fuego...pero ve que al final nada es lo que parecia...todo es igual de lejano que siempre...y que todo tiene un final... sus cenizas...y sus sueños hechos trizas...
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